Muchos dicen que "hacen realidad" las ideas, pero pocos pueden decir que han gestionado la seguridad de una grada de animación conflictiva o dirigido la operativa de un estadio con miles de personas bajo su responsabilidad.
Mi carrera no empezó en un despacho, empezó en las puertas del FC Barcelona en 2008.
La escuela de la exigencia máxima
Desde mis inicios revisando accesos hasta llegar a la coordinación de eventos en el Camp Nou, el Palau Blaugrana y la Ciudad Deportiva, aprendí una lección que hoy es el ADN de Kalaxy: en la élite, el margen de error es cero.
Haber pasado por todos los roles —supervisor del Mini Estadi, técnico de pista, delegado de campo— me dio una visión 360° real. No me lo contaron; lo viví. Cuando gestionas grandes masas o te enfrentas a un incendio inesperado en medio de un partido, aprendes que el éxito depende de tres factores: comunicación, equipo y una ejecución fulminante.
Menos protocolo, más soluciones
Las grandes corporaciones viven de protocolos infinitos que, a veces, ralentizan el proceso. En Kalaxy hemos tomado esa disciplina de hierro pero minimizamos las dificultades en cada fase porque sabemos identificar el problema antes de que ocurra.
El riesgo de hacerlo realidad (y ahorrar costes)
¿Qué significa realmente nuestro eslogan? Significa capacidad de reacción.
Recuerdo un rodaje para Gatorade en la Ciudad Deportiva. Tras horas grabando al doble de Messi, el jugador llegó al set con una equipación distinta a la prevista. La productora entró en pánico pensando en los miles de euros que costaría arreglarlo en postproducción.
En lugar de aceptar el "no se puede", activamos nuestros contactos con el primer equipo, conseguimos la prenda exacta en tiempo récord y salvamos el rodaje. Eso es Kalaxy: convertir un problema logístico en un éxito de producción.
¿Por qué confiar en nosotros?
Porque si hemos sido capaces de mantener el control en los escenarios más exigentes del mundo del deporte, estamos más que preparados para llevar tu proyecto al siguiente nivel.
En Kalaxy no solo imaginamos; tomamos el riesgo de hacerlo realidad.